Archivo de la categoría: Control de Masas

¿Por qué estás aquí?

|Víctor Puente|

Nuevo video después de mucho tiempo sin actividad en el blog, pediros disculpas. Con este nuevo formato queremos hacer más sencillo el mensaje que pretendemos difundir. En este primer video, tratamos algo muy sencillo y simplemente invitamos a cada uno a reflexionar y sacar lo mejor de sí mismo.

Disfrutad

Estamos de vuelta.

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El material con el que se construye el Nuevo Orden Mundial

 

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|ÁNGEL LÓPEZ|

Grafeno. ¿Os suena? Debería hacerlo. Desde hace unos meses, los principales medios de comunicación mundiales se han encargado de meternos la definición de este “prometedor, asombroso y revolucionario” material hasta en la sopa.

El grafeno, para los más rezagados, es una nueva sustancia extraída del grafito (sí, lo de los lapiceros). Está compuesto por átomos de carbono y su principal característica es ser el material que más cualidades “raras” reúne a la vez. Por cualidades raras, en Física, se entienden aquellas características más destacadas que pueden encontrarse en un material. En este caso, el grafeno es extremadamente resistente, pero a la vez muy flexible, es muy conductivo, pero apenas se calienta, es sorprendentemente ligero, genera electricidad a partir de la luz y absorbe la radioactividad. A priori, parece un material asombroso, y de veras puede que lo sea. Como siempre, sin embargo, todo depende del uso que se le vaya a dar.

Se ha dicho del grafeno que puede emplearse desde en la fabricación de preservativos hasta el ensamblaje de microchips, y precisamente, es este último uso el que más nos interesa. El futuro más cercano de este material, comercialmente hablando, parece ser la fabricación de smartphones y tabletas flexibles (que puedan doblarse para llevarse en el bolsillo, o enrollarse como si fueran un folio). De hecho, Samsung ya se ha hecho con la propiedad de patentes al respecto y es, hoy por hoy, la compañía más avanzada en la producción del nuevo material.

Pero profundicemos más aún, que es de lo que se trata. Los descubridores de este material, que ganaron el Premio Nobel de Física en 2010, han afirmado que el grafeno comenzará a emplearse aprovechando todo su potencial a partir de 2024, y precisamente el interés principal parece estar en poder fabricar los chips más pequeños, estables y potentes hasta el momento. En otras palabras, la meta del grafeno es la nanotecnología, ¿nos vamos entendiendo? ¿no?, pues sigamos. Los grandes defensores del grafeno ni si quiera se han esforzado por disimular sus pretensiones respecto a la prometedora sustancia. Dicen que pronto se podrán integrar ordenadores personales del tamaño de una mosca en la ropa, los accesorios e incluso el propio cuerpo humano. Cómo si las Google Glass no nos hubieran preocupado bastante.

Así que, sorpresa sorpresa, resulta que ahora nos dicen que en una o dos décadas vamos a tener microchips implantados en el cerebro, qué gran beneficio. Porque no se van a usar para condicionar, adoctrinar y controlar a la población, ¿verdad? Que va, es que aquí somos demasiado escépticos, vaya. Y lo peor es que la respuesta del público general, al igual que pasó con las Google Glass (que por cierto, se pondrán a la venta oficialmente a finales de año), ha sido masivamente positiva. ¿Ordenadores en mi cabeza, la extinción de la privacidad, un disco duro que almacene todo lo que pienso y siento en la nube? Magnífico, asombroso, eso sí que es progreso.

Sí, progreso. Hacia el Nuevo Orden Mundial.

Siempre pensé que la manipulación, la total conversión y sometimiento de la población a un único poder global no es posible tan fácilmente como parece. Incluso los más acérrimos defensores de las prácticas del Gobierno Mundial coincidirán conmigo en que los seres humanos no son tan fáciles de influenciar. Hace falta una doble actuación. Por un lado, la manipulación psicológica, algo que llamaremos “acondicionamiento”, y por otro lado, la implantación del control, que puede ser física o psicológica. Pongamos como metáfora el trasplante de un órgano. En primer lugar, se debe preparar el cuerpo del donante para que no rechace el órgano extraño que va a “invadirle”. Se inhiben los anticuerpos y se utilizan altas dosis de antibióticos que actúan como inmunosupresores, todo con el objetivo de engañar al organismo y que este acepte sin resistencia al nuevo agente. Así funciona el acondicionamiento mediático. La propaganda, la industria cinematográfica, la cultura y la implantación de líneas de pensamiento predeterminadas. Se prepara al individuo para su sometimiento, para su “trasplante” psicológico. Y una vez el cuerpo está listo y el individuo preparado, el nuevo órgano puede injertarse en él sin apenas conocimiento ni riesgo de rechazo. Aquí es donde entra en juego la tecnología. Cuando estemos tan cegados por lo que ellos llaman “progreso”, cuando seamos tan dependientes de la tecnología, y a la vez, tan ciegamente obedientes y fieles a su manipulación, ¿qué supondrá un chip en nuestra cabeza que determine nuestra forma de pensar? Nada, apenas un paso más en su operación, quizás el último. Puede que la esclavitud de todo un planeta este en manos de un trozo de grafito nanométrico.

Pero tranquilo, ahora prodrás consultar el correo en unas gafas, responder Whatsapps con la mente y ver vídeos en Youtube con solo cerrar los ojos. La tiranía perpetua te espera, pero es un precio aceptable a pagar, ¿no?

“El progreso es como un hacha en manos de un criminal patológico”, dijo Albert Einstein. Y aún así, nosotros siempre corremos a poner la cabeza debajo.

– FUENTES:

“Grafeno, el material del futuro” (El Mundo):

http://www.europapress.es/portaltic/gadgets/noticia-samsung-consigue-fabricar-grafeno-masa-quiere-comercializarlo-cuanto-antes-20140404162805.html

“Samsung consigue fabricar grafeno en masa” (Europa Press):

http://www.europapress.es/portaltic/gadgets/noticia-samsung-consigue-fabricar-grafeno-masa-quiere-comercializarlo-cuanto-antes-20140404162805.html

 

Y entonces, ellos dijeron “Hágase el Aislamiento”

 

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|ÁNGEL LÓPEZ|

Vayamos al grano, que es de lo que se trata. Hoy vamos a hablar de los estragos que las nuevas tecnologías están provocando en las relaciones humanas. Y no, no tengo por qué contaros lo feliz que yo era sin Whatsapp, lo mucho que me emocionaba al llamar a mi mejor amigo o a la chica que me gustaba para proponerla una cita o lo gratificante que era encontrarse en una sala llena de completos desconocidos y comenzar a hablar con ellos y conocerles porque no tenías el móvil en la mano, y por tanto, nada que hacer. No os voy a hablar de eso porque ya no existe, y para qué perder el tiempo en algo muerto como lo es la comunicación personal, ¿no?

Si siguiera la línea argumental que queremos trazar en este Blog, os hablaría también de PRISM, ECHELON, el control de las conversaciones privadas, lo peligroso que es contar nuestra vida personal por las redes sociales y los servicios de mensajería y lo destructivo que es para la raza humana sustituir la comunicación directa por una pantalla de cinco pulgadas. Pero hoy no toca hablar de eso, aunque si os interesa, podéis googlear los dos primeros términos, si es que no los habíais escuchado antes, y llevaros una desagradable sorpresa. No, hoy no vamos a hablar de eso, porque creo que la extinción de las emociones y lo que la tecnología está haciéndonos, son más importantes. Porque sé, sabemos, que si no paramos esto de una vez, entre todos, en una década nuestros hijos nacerán con un chip en la cabeza, un Whatsapp y un Facebook integrados, y la Humanidad se habrá perdido para siempre.

Empecemos por lo obvio, las Redes Sociales y los servicios de mensajería nacieron como un complemento de las relaciones interpersonales, no como un sustitutivo, que es en lo que se han convertido. Y mientras antes nos esforzábamos por conocer a otras personas, gustarles, enamorarles, ahora nos sentamos horas y horas delante de una pantalla sustituyendo emociones y sentimientos por emoticonos absurdos y frases enlatadas. ¿Qué somos ahora, en qué nos convierte esto? ¿Cómo podemos llamarnos a nosotros mismos seres humanos, personas, cuando relegamos en una máquina para comunicarnos con alguien que tenemos al lado?

Al margen, claro, de que todo lo que escribimos, cuanto más personal, peor, (gustos, preferencias, experiencias y ambiciones) queda grabado y registrado para que ellos puedan disponer de nuestra vida a su antojo. ¿Privacidad, derechos, seguridad? Renunciamos a ello en cuanto nos descargamos Whatsapp o nos creamos una cuenta en Facebook o Twitter, y lo más triste de todo es que lo sabemos, pero aún así nos da igual.

Sigamos con la faceta anti emocional y apática de las nuevas tecnologías. Hoy he leído una noticia que, pese a ser poco menos que relevante, me ha hecho pensar en todo esto. Como siempre tenéis el link al final del artículo. Habla de un nuevo servicio de mensajería (al estilo de Whatsapp, Line y demás) que permite comunicarse con los demás sin necesidad de redes inalámbricas o móviles. Diréis, ¿cómo? pues ahí está la gracia. Por Bluetooth o WiFi local. Esto significa que solo podrás comunicarte con las personas que estén en tu misma sala, clase, habitación o vagón de metro. ¿Qué qué sentido tiene eso? Pues de nuevo, ahí está la gracia. En sustituir una conversación con alguien que tienes al lado por un chat en un teléfono móvil. ¿Escandaloso, preocupante? Desde luego, pero lamento decirles a los señores creadores de FireChat (que así se llama la aplicación) que yo llevo años viendo a amigas hablar por Whatsapp estando, literalmente, una sentada al lado de la otra y a chavales contándose chistes por Twitter mientras están todos sentados en la misma mesa. Joder, conozco familias (la mía todavía se salva, el día que pase tendré que considerar el exilio) que crean grupos de Whatsapp para hablar entre ellos. Pero eh, todo va bien, todavía somos cien por cien humanos, totalmente independientes de la tecnología, personas genuinas.

Lo peor de todo es que alguien sale ganando con esto. Claro, nunca nada funcionó si alguien no sacaba algún beneficio de ello. Cuanto más aislados estemos, cuanto más dependamos de máquinas para ser seres humanos y menos comunicación real tengamos entre nosotros, más fácil será dominarnos. Alguien quiere usar la tecnología para destruir las relaciones personales, los lazos afectivos, desvirtuar el significado de las emociones. Y cuando ellos lo consignan, cuando sepan que la única resistencia que van a obtener de los demás cuando vayan a por alguien va a ser un tuit indignado o un mensaje en cadena por Whatsapp, cuando sepan que a una persona solo se la echará en falta por su última conexión o un perfil de Facebook sin actualizar, entonces todo se habrá acabado. Para siempre. Con la tecnología y con la mentira nunca hay vuelta atrás.

¿Sabéis? Mi odio por las nuevas tecnologías viene por algo. Quizá demasiado personal, quizá algún día considere relevante contarlo. No hoy. Yo también me sorprendo a mí mismo hablando con amigos por Whatsapp en vez de quedar con ellos y contarles mis chistes y experiencias tomando unas cervezas. Yo también me descubro atónito diciéndole a una mujer que la quiero por una pantalla en vez de ir a besarla a los labios, o felicitando a un ser querido en vez de ir a abrazarle y decirle lo mucho que me importa. Eso es lo peor, que siempre caes, siempre renuncias a tí mismo, a tu humanidad, y te encuentras dependiendo de una máquina para expresar tus emociones.

Pero de verdad hay una manera.

Porque por muchas frases vacías, tuits ingeniosos y emoticonos sin sentido que envíes, no hay nada mejor que una noche de copas con tus amigos, mirarle a los ojos y besarle en los labios a ella o conocer a alguien por primera vez. Y cuando lo experimentas, lo sabes.

Sabes que eso jamás podrá sustituirlo una máquina. Jamás.

Solo tenemos que recordarlo más a menudo.

 

FireChat (Fuente: ABC)

http://www.abc.es/tecnologia/moviles-aplicaciones/20140404/abci-firechat-android-chatear-internet-201404041337.html