¿Hacia donde nos lleva el futuro?

 

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|VÍCTOR PUENTE|

Tras la victoria, con reservas, de occidente en Ucrania, la más que previsible entrada en la OTAN, el fracaso en Siria y las intentonas en Venezuela, la humanidad afronta un periodo caliente que nada tiene que ver con el tan ficticio término ideado por Al Gore.

La entrada en el nuevo milenio está siendo un período de luces y sombras para los EEUU y sus huestes europeas, si bien parece que la campaña asiática (China, Siria y Corea del Norte) ha sido un rotundo fracaso, la concreción del cerco euroasiático va tomando forma y la fragmentación de la URSS, más de 20 años después, comienza a ser efectiva.

La campaña en Ucrania vino a confirmar el interés por aislar a Rusia de sus viejas colonias mperiales con las que, en cierto modo, seguía y sigue manteniendo una relación de cierta cordialidad. Las revoluciones de colores, como se conocen a las revoluciones dirigidas en eurasia por parte de EEUU (ver video recomendado abajo), demuestran este hecho. A cada día que pasa, Rusia se erige como el gran problema de occidente, su potencial humano, económico y militar, da buenos motivos para pensarlo, acompañado de un liderazgo que, cuanto menos, resulta una afrenta para sus intereses.

Una vez agotadas las opciones asiáticas sin demasiado acierto, gracias al apoyo de RusIa en Siria, y acompañadas de un importante desgaste anímico y económico, la campaña ucraniana, pese a que ni mucho menos era su mejor baza, ha sido acogida con júbilo entre las huestes del primer mundo. La posibilidad de incorporar a la OTAN tan vasta cantidad de terreno y la posibilidad de rodear aún más a Rusia, en cierto modo, lo merece. Aunque no es menos cierto que sin Crimea y su salida al Mar Negro pierde atractivo.

Pues bien, la agenda intervencionista americana se dirige a un nuevo punto: Tras algunos coletazos expansionistas llevados a cabo por sus socios europeos en el continente africano, ideados con el fin de solventar su ahogada economía, donde destacan las campañas francesas en Mali y la República Centroafricana; ricos, aunque pobres, en oro y diamantes.

Parece que, agotadas todas estas instancias, han decidido centrarse en una última, en la de sus vecinos de abajo. Todo hace presagiar que las campañas en Venezuela, mucho más intensas que las anteriores, están encaminadas a nutrir al gobierno yanqui de oro negro, pues prefiere seguir guardando sus reservas, hasta que los tiempos empeoren. Es bien conocido que EEUU lleva años prefiriendo importar oro liquido a tirar de sus reservas.

La idea no es otra que recuperar, aún más si cabe, el intervencionismo llevado a cabo el pasado siglo, aunque una vez más se ha vuelto a topar con Putin y los suyos, que parecen dispuestos a brindar apoyo al gobierno venezolano y así frenar una vez más cualquier intento yanqui de buscar recursos más allá de sus fronteras.

La sed energética norteamericana se hace cada vez más acuciante tras los fracasos recientemente producidos con el no tan milagroso invento tecnológico del gas de esquisto.

Video sobre la implicación de EEUU en las revoluciones de colores: ”EEUU a la conquista del este”  https://www.youtube.com/watch?v=uqPQGVBBYlc

 

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